El secreto para comunicar bien: empieza por pensar

Qué fue antes, ¿el huevo o la gallina? Qué es más importante a la hora de comunicar ¿tener habilidades o saber qué decir? Ambas son necesarias y deben trabajarse, pero, desde mi experiencia, si hay que elegir, antes que nada se debe partir de tener claro qué se quiere contar. Cuando sabemos qué queremos transmitir  y contamos con los argumentos para defenderlo automáticamente nuestra comunicación mejora. Nos expresamos más fluidamente y defendemos con más convicción  y más pasión, con lo cual, también logramos aportar más emoción a nuestro discurso.El secreto para comunicar bien empieza por pensar

Seguro que te ha ocurrido: hay veces que expones un tema y sientes que lo comunicas bien, que te manejas en su argumentación y también a la hora de contestar a las preguntas.  Piensa un momento: ¿dominas el tema? ¿tenías claro qué querías decir? ¿te habías preparado tu argumentario? ¿Y lo que te podían preguntar? ¿Habías pensado cómo volver siempre a la idea central de lo que querías exponer?

La clave para empezar a comunicar bien es sencilla y al alcance de cualquiera: Primero tienes que saber qué quieres decir. Parece una obviedad, pero mi experiencia me confirma siempre que este punto no se trabaja lo suficiente y no se puede saltar ni, por supuesto, confiarnos en que ya sabemos del tema e improvisar.

Recomiendo siempre coger papel y boli. Sí, nada de ordenador, ni tablet. Una hoja en blanco y algo con lo que escribir a mano. ¿Por qué? Bien sencillo, el hecho de escribir, de anotar ideas en el papel nos ayuda a pensar mejor, a entender mejor lo que queremos decir, a ordenar con mayor claridad, que si lo hacemos en cualquier soporte digital. Sólo tienes que probar y veras. Y a la hora de enfrente a ese papel lo que tienes que pensar e ir escribiendo sobre estos 4 puntos:

1.   Determinar el mensaje clave principal

2.   Determinar los 3 o 4 mensajes principales secundarios Definirlos con claridad, tienen que ser pocos mensajes, pero contundentes. No lo olvides: un mensaje eje y como mucho 3 mensajes secundarios de apoyo.

Recuerda:

IDEA (1 idea = 1 mensaje = 1 frase = Sujeto + verbo+ predicado)

3.  Piensa ejemplos y anécdotas que ayuden a tus explicaciones de ese mensaje principal y secundarios.

4. Ya has decidido lo qué decir, ahora piensa: QUÉ me van a preguntar

Este último punto, también por experiencia, no se suele trabajar lo suficiente. Debes de pensar –siempre- qué preguntas pueden hacerte y qué respuestas les vas a dar. Y tener también pensado cómo reconducir las explicaciones de la intervención en caso de que se complique.

Conclusión: Siempre, para comunicar con eficacia hay que empezar por PENSAR en tres ideas principales (selección) y repetirlas a lo largo de la intervención porque el objetivo es que lleguen.

Al haberlo pensado automáticamente vamos a ganar confianza en lo que decimos y lo transmitiremos con mayor seguridad y estaremos más preparados para defenderlo. ¡Ya verás cómo mejoras simplemente si le dedicas más tiempo a pensar en tus mensajes!

Entre las últimas publicaciones sobre el tema te recomiendo el libro “El arte de presentar” de Gonzalo Álvarez Marañón. Te será de gran ayuda.

El secreto para comunicar bien empieza por pensar Natalia Sara

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4 pensamientos en “El secreto para comunicar bien: empieza por pensar

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