Si quieres vender empieza por cuidar tu reputación digital

Venta y reputación es un binomio íntimamente relacionado desde que la comunicación digital y las redes sociales han emponderado a las personas: es más influyente lo que la gente dice y valora que lo que hablan las marcas.

Un solo tuit o post tuyo o de otro puede provocar un riesgo de reputación frente al que hay que estar preparados con antelación y método. No se improvisa. Casos como la crisis de Hawkers nos lo vuelven a recordar: cada día somos más vulnerables en las redes sociales y debemos saber manejar la comunicación para minimizar sus efectos.

Un solo tuit o post tuyo o de otro puede provocar un riesgo de reputación que acabe en crisis y frente al que hay que estar preparados con antelación y método en su gestión de la comunicación. No se improvisa la comunicación de crisis. Casos como la crisis digital de Hawkers nos lo vuelven a recordar: cada día somos más vulnerables en las redes sociales y debemos saber manejar la comunicación para minimizar sus efectos. El libro de Milton Vela, De la atracción a la confianza, marketing y reputación, también aborda este asunto y cómo deben las empresas defender y construir su reputación en un mundo digital.Unas gafas. Una entrada de cine. Cualquier artículo de la cesta de la compra. Hawkers. Fernando Trueba. Mercadona. Los tres quieren vender esos productos y hoy día la posibilidad de lograrlo está estrechamente relacionada con la reputación digital de la marca. Los tres han sufrido en los últimos días crisis digitales de comunicación por ataques en las redes sociales con un origen muy diferente: desde un desafortunado tuit de un community manager, a una campaña de boicot retomando unas declaraciones de hace un año, al impacto de la emisión de un programa de televisión. Distintas circunstancias con igual preocupación: controlar su impacto negativo en la percepción de la marca para no lastimar la confianza de sus públicos. Porque si eso ocurre tiene un efecto directo en su posibilidad de lograr vender las gafas, las entradas de cine para esa película o acudir a ese supermercado para hacer la compra.

La comunicación es un ejercicio de venta y los tres casos son ejemplo de las “nuevas Ps” que han aparecido en marketing y comunicación con el drástico cambio digital y donde la venta ya no es algo solo de las tradicionales 4P’s (Producto, Precio, Punto de Venta, Publicidad/Comunicación oferta), si no que tienen mayor peso otros aspectos como la P de Personas, la P de Posicionamiento, o la P de Postventa. Estas tres crisis digitales han coincidido mientras impartía el módulo de gestión de crisis digital en la Escuela de Periodismo y Comunicación de Unidad Editorial dentro del curso de Comunicación Corporativa Digital (que también se desarrollará el próximo mes de marzo). Ha sido enriquecedor reflexionar con los profesionales participantes sobre lo que pasaba en estas marcas y cómo estaban actuando, algo que también quiero aquí compartir. Además, me lleva a recomendaros un libro que acabo de leer y que está estrechamente relacionado con ello: “Marketing y Reputación. De la Atracción a la confianza”, de Milton Vela @MiltonVV en Editorial Paidos (aquí podéis leer el primer capítulo): una publicación que aborda la problemática del gran reto de cómo las marcas y organizaciones pueden (y deben) generar confianza en el consumidor y los públicos si quieren vender en un mundo digital donde el cliente y los grupos de interés tienen más poder y donde es fundamental saber gestionar la comunicación ante riesgos y crisis en tiempo real.

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20 preguntas que te debes hacer si estás en redes sociales

Saber comunicar bien implica estar preparado para afrontar potenciales riesgos desde los perfiles sociales, tanto corporativos como personales.

Un hashtag, una foto viral y su mala gestión  pueden cargarse tu reputación.

Saber comunicar online bien implica estar preparado para afrontar los potenciales riesgos que se pueden sufrir desde los perfiles de las redes sociales, tanto corporativos como de la marca personal y profesional.Tener presencia en redes sociales es una fuente de grandes oportunidades para nuestra actividad profesional, nuestra proyección de imagen, la visibilidad y notoriedad, así como la potencial captación de clientes, siendo éstas algunas de sus ventajas si se saben gestionar ligadas siempre a nuestros objetivos de negocio. También puede ser un foco de problemas si previamente no hemos hecho una reflexión interna sobre lo que supone estar en redes sociales y los potenciales riesgos a los que nos podemos enfrentar. ¿Lo has pensado alguna vez? ¿Eres consciente como marca personal profesional y/o como marca de empresa corporativa?

Es tan sencillo como que cualquier persona y en cualquier momento, por un contenido suyo (sea de texto, vídeo o foto), por ejemplo, puede generarte un problema, no ya por sólo por el hecho de que llegue a viralizarse (difundirse en un tiempo mínimo con un máximo alcance), si no por nuestra mala gestión de la comunicación al afrontarlo. Nadie se libra de ese riesgo, nadie. Da igual quién eres y los seguidores que tengas. Poco importa que seas un gran bufete con una activa presencia corporativa en social media que uno muy pequeño o que seas un abogado profesional de empresa o que trabajes como independiente con una cartera de varios clientes. Esta regla se aplica por igual a todos y también lo que hay que hacer es igual para todos: estar preparados, haber reflexionado previamente sobre cuáles son dichos riesgos y tener tomada una postura y medidas sobre cómo actuar si llega ese momento. Que llegará, tarde o temprano.

Debemos ser conscientes de que cada vez somos más vulnerables en nuestra presencia digital a sufrir riesgos, problemas, que si no sabemos gestionar pueden acabar en una crisis, pero no sólo una crisis online, circunscrita al entorno digital, si no una crisis que transcienda a los medios y afecte a toda la dimensión de la actividad del negocio. Vivimos en una sociedad globalizada, hiperconectada, ligada al uso de la tecnología móvil y en tiempo real. ¿Estás preparado para reaccionar en este nuevo contexto?

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Que no te engañen ni los trols y ni la publicidad encubierta

Todos podemos ser víctimas de un troleo y del abuso de confianza por influenciadores en lo que recomiendan: es necesario mayor control y cumplimiento normativo en la comunicación en redes sociales.

El #NocillaGate, troleo a Josef Arjam por una cuenta de Twitter que se hace pasar por la oficial de la marca Nocilla, muestra lo que ocurre si no supervisamos con quién y cómo nos relacionamos y abre el debate de la necesaria exigencia de los consumidores de saber cuándo y cómo se colabora con las marcas en la comunicación online.

El #NocillaGate, el troleo sufrido por el influencer Josef Arjam por una cuenta de Twitter que se hace pasar por la oficial de la marca Nocilla, es una comunicación de crisis online que muestra lo frágiles que todos podemos llegar a ser si no supervisamos con quién y cómo nos relacionamos y abre el debate de la publicidad encubierta en las redes sociales y la necesaria exigencia de los consumidores de saber cuándo y de qué medida se colabora con las marcas en la comunicación online.

En el centro, post en cuenta Instagram de Josef Arjam en donde recomienda el producto Nocilla.

Estar en redes sociales implica ser conscientes de que sí, la Red es una gran jungla en la que habitan todo tipo de personas, personajes y personajillos, con identidad real y también inventada, donde el anonimato puede llevar a generar situaciones difíciles de manejar si somos un objetivo a perseguir de manera malintencionada. Hay mucho odiador. Esta no es razón para no contar con una presencia social, solo es necesario, en la medida que se puede, estar preparado para manejarnos en este contexto online donde se generan y reproducen todo tipo de malas respuestas, acusaciones, insultos, acosos, bulos, difamaciones… y donde los trols se multiplican y campan a sus anchas.

Por ejemplo, podemos caer en ser troleados, es decir, buscar generar polémica a nuestra costa para ofendernos, para provocarnos. Un ejemplo claro es lo ocurrido y bautizado con el hashtag #NocillaGate: un personaje público, un influenciador, (Josef Ajram) cae en la trampa de una cuenta en Twitter (creada por @Calitat) que se hace pasar por el perfil una marca (Nocilla), cuenta ya eliminada, con la que entra en diálogo y se plantea una colaboración publicitaria, para días más tarde publicar las conversaciones privadas mantenidas y ridiculizar su comportamiento al no darse cuenta del engaño.

De lo que quiero hablar, reflexionar, a raíz de este caso donde @Calitat tiene su momento de gloria e infierno como tuitstar y @josefajram como influencer, es de dos asuntos que considero son muy importantes:

  1. La defensa ante acusaciones graves producidas en la Red. La necesidad de actuar con los medios legales a nuestro alcance. No, no se puede decir cualquier cosa en Internet, las redes sociales (de esto ya hablé también en detalle en este post “Cuidado con qué dices en redes sociales, no es territorio sin ley”) y pensar que no tiene consecuencias, o creer que por actuar en anonimato, no ocurre nada y salimos impunes después de decir cualquier burrada. Las amenazas, injurias, calumnias o conductas de acoso en internet, a través de redes sociales, son delito y está reconocido en el Código Penal, así que no hay que perderlo de vista ni “jugar” con ello o pensar que con un “lo siento” valdrá luego para quitar la gravedad y responsabilidad que corresponda.
  1. La persecución a la publicidad encubierta. La necesidad de reivindicar su clara identificación. Separar lo que es publicidad y lo que son recomendaciones efectuadas de manera libre para quedar perfectamente claro el tipo de relación y colaboración que se tiene con marcas y empresas. Reivindicarlo para que no nos engañen.

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