Cómo dar la vuelta a una comunicación interna tóxica

Muchos errores en una organización vienen por no saber comunicar lo que se quiere decir a los empleados y el hecho de no poner el foco en las personas

5 aspectos cuya práctica mejora el nivel de toxicidad comunicativa interna
Muchos de los problemas de las organizaciones tienen su origen en su gestión de la comunicación interna y las relaciones entre los equipos directivos, los mandos y el resto de los trabajadores. El foco debe ponerse en las personas y minimizar las conductas tóxicas que generan la extensión de un clima de desafección y malestar. En el libro “Gente Tóxica” del psicólogo y sexólogo clínico Bernardo Stamateas se analizan los comportamientos tóxicos y como manejar a personas conflictivas para saber poner límites. Natalia Sara Mendinueta.

Acabo de leer (y recomiendo) Gente Tóxica del psicólogo y sexólogo clínico Bernardo Stamateas, un manual fácil de leer y práctico para aprender a manejarnos con personas que nos complican la vida: Jefes autoritarios y descalificadores; compañeros de trabajo quejosos o envidiosos; familiares que nos echan la culpa de todo; amigos irascibles o pesimistas; clientes arrogantes… Gente, en definitiva, “tóxica”, que nos produce malestar y frente a la cual debemos saber relacionarnos con criterios de salud personal.

No es fácil y a veces no le damos importancia, no somos plenamente conscientes del efecto que tienen en nosotros todo este tipo de personas, las relaciones que se generan y de las que no sabemos cómo salir o actuar. Pueden, incluso, llegar a arruinarnos la vida porque nos chupan la energía, minan nuestros deseos, destruyen nuestros sueños, aspiraciones o nos alejan de nuestras metas.

En las organizaciones ocurre igual: hay muchas empresas que son tóxicas, que anulan a las personas, que las “cosifican”, que sólo piensan en la cuenta de resultados por encima de todo y de todos; empresas que roban ilusiones, que anulan comportamientos… que impiden el desarrollo profesional pleno, que coartan, que desmotivan. Empresas donde las personas no son lo más importante, empezando por quienes trabajan en ella. Esta es una realidad muy extendida. Muchos de esos problemas tienen su origen en la manera en la que se entienden las relaciones entre los equipos directivos, los mandos y el resto de los trabajadores. Esos vínculos trascienden y tienen su efecto en todos los aspectos de una compañía. Sigue leyendo

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